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El Diario Montañés

Domingo, 13 de noviembre de 2005

EL HILO DE LA COMETA / En torno al papel profesional de la mujer

JESÚS PINDADO

El debate sobre 'El papel de la mujer en el mundo profesional de la empresa' organizado el pasado día 9 por el Colegio Oficial de Titulados Mercantiles y Empresariales de Cantabria en el Hotel Bahía que tuve el encargo de moderar no solamente mereció el interés de los relatos de las experiencias de las cinco relevantes profesionales invitadas a participar en el contexto de la formación de esta entidad -Carrera Villalante, delegada de Hacienda en Cantabria, González Pescador, de la creación de empresas en la Cámara de Comercio de Santander, Campos Echevarría, conocida auditora y economista, y Gutiérrez Polanco, tesorera de las empresarias y gerente de oficinas tributarias- sino que ha reflejado la conveniencia de una posterior búsqueda y profundización. Sus relatos del éxito profesional y análisis sobre circunstancias para alcanzarlo muestran, tal vez, el daño del 'feminismo víctima' a que se ha referido Naomi Wolf (1993) -moderada liberal proheterosexual- que ha lamentado y atacado el perjuicio por no haber exaltado las consecuciones. ¿No puede considerarse buena sugerencia autocrítica la mantenida por Marta Gutiérrez Polanco -profesora de Formación Profesional en un Instituto Público que ha pasado a la gerencia de su propio negocio con oficinas en Astillero y en Santander- cuando propone educarse las propias mujeres y reeducar a los demás como la mejor forma para acabar con barreras y sin asumir la principal o única responsabilidad en las familias? En su opinión, si no se logra liquidar prejuicios residuales (en especial sobre las dudas que algunos superiores jerárquicos mantienen sobre el ejercicio de autoridad y la capacidad negociadora) las propias mujeres pueden ser causantes de dificultades. La tesorera de AMEC, la asociación de empresarias que preside Carmen Carrión -presente en el acto- se mostró incluso partidaria de que la misma Administración vaya dejando ciertas políticas de igualdad.

Ana Mª González Pescador, doctora en CC. Económicas por la UE, profesora de la Escuela de Turismo y responsable del servicio de creación de empresas en la Cámara de Comercio de Cantabria, había expuesto al abrir el debate que las diferencias negativas se han detectado en la menor utilización tecnológica y acaso en la interpretación que pueda hacerse de la mayor atención a las ayudas públicas, pero destacó que, por géneros, las estadísticas y los datos empíricos no determinan tantas diferencias señalando que en España, conforme a un estudio del Consejo Superior de Cámaras en el 2002, incluso se reflejaron aspectos favorables a las empresarias en su capacidad de encontrar personal cualificado u obtener cobros de clientes aunque tienen más aversión al riesgo y esperan un plazo más largo para la obtención de beneficios.

Ana Isabel Campos Echevarría, licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales en la Universidad del País Vasco -en Cantabria la primera mujer 'Censora Jurado de Cuentas' en 1983- reconoció que las mujeres se sienten principales responsables de los hijos por la cultura y la educación recibida. Añadió que hace 24 años entró a trabajar en el grupo de empresas fundado por su padre, Enrique Campos -presidente de CEMIDE-, y aludiendo a la inteligencia emocional que se atribuye a la mujer, dijo que «seguramente los hijos dan menos problemas cuando son pequeños» y que en su vida profesional no ha tenido «más que admiración y respeto».

Ya González Pescador, madrileña radicada en Camargo, había manifestado también que, aparte del menor acceso a redes de negocios y recursos -tal vez en relación a su menor cooperación que limita el capital social- la conciliación de la vida laboral con la familiar es normalmente el principal problema que se traslada a las instituciones sin que consten otros obstáculos específicos.

Pero siempre no ha sido igual, como probó en su brillante intervención María Concepción Carrera Villalante, de Bilbao, diplomada en Ciencias Empresariales y licenciada en Ciencias Económicas, la delegada Especial de la Agencia Tributaria en Cantabria desde mayo de este año. Se refirió al papel profesional de las mujeres en la agencia estatal de la administración tributaria -que cuenta en la actualidad con 27.000 personas de las que un 52% mujeres- y señaló que empezaron a ingresar como interventoras o inspectoras en la década de los 70. Hoy hay entre las mujeres un 29% que son inspectoras y con ella misma ya se cuenta con cuatro directoras de Delegaciones especiales, grandes como en Andalucía o Galicia además de las de menos tamaño como Extremadura o Cantabria. Quiso evocar la histórica figura pionera de María Telo, la primera mujer que en 1944 ingresó por oposición en el Cuerpo Técnico de la Administración Civil y que ocupó una jefatura de sección en la Administración. Destacó de esta precursora el papel en la reforma del Código Civil de 1975 hasta cuya fecha la mujer no tenía el mismo estatuto jurídico que los hombres en España y mencionó en el plano personal cómo su propia madre, asistente al debate, del cuerpo de contadoras del Estado, no había podido acceder por su condición de mujer en su día al cuerpo de categoría superior.

Las intervinientes han coincidido en general con recientes opiniones. Recientemente, en una buena entrevista de Lucía Palacios en este periódico, declaraba Victoria Ortega -existosa decana reelegida en el colegio de abogados de Cantabria- que personalmente tampoco ha tenido ninguna «dificultad añadida» por ser mujer. Dejaba claro, no obstante, que tampoco cree que se haya llegado a un ámbito de igualdad ni mucho menos, «por ser una cuestión social» y que, pese al avance de importantes pasos dados, son contadas las mujeres que ocupan cargos aunque tengan acceso a todas las salidas profesionales.

La experiencia de las cuatro profesionales que abordaron esta temática no negó esta afirmación, ni la de Soledad Álvarez Guerra, gerente de Tinamenor -premiada de AMEC del año- cuando manifestaba en su discurso de agradecimiento en la cena de la asociación de empresarias del 28 del pasado mes en Puente Viesgo, que, aparte anécdotas, el ser mujer tampoco a ella le había dado «dificultades especiales».

Pero con motivo de la reciente inauguración de la denominada «Escuela de políticas y nuevos liderazgos» del gobierno regional, Gorostiaga y Cedrún lamentaron, sin embargo, cierta posible alusión sexista a su belleza la primera y paternalista encarguismo de mensajes a dar por la segunda que frecuentemente le hacen algunos compañeros. Sin más matices, no sé si llegará eso a un fuerte «trato desigual» agraviante, pero en principio no creo que se den peores relaciones en la empresa y la abogacía o la universidad que en los contextos de partido y los sindicatos, ni que sean más machistas los colegas de la izquierda moderada que los varones liberales prudentes. Hay que seguir investigando.

 

 

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